
Si estás leyendo esto y necesitas ayuda, créeme: no hay coincidencias en la vida.
.Sé humilde y Pregunta.
Vamos a exponer algunos casos reales tratados en Clínica Asuncion, con la autorización de nuestros pacientes.
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Posteriormente se irán agregando testimonios escritos de manera personal para que cada uno de nuestros egresados tenga la oportunidad de recordar sus experiencias y regalarlas a la comunidad.
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Cabe mencionar que cada uno de estos "éxitos" son en nuestro concepto, verdaderos milagros de un poder superior como cada quien lo concibe. Cada uno de estos milagros han sido producto de un sistema integral (medicina-psicología-espiritualidad), en donde la parte más importante del proceso son los fundamentos espirituales, los cuales son (sinceramente), en gran parte principios contenidos en el programa de A.A., pero entendidos correctamente y no como los llevan a cabo la mayoría de los anexos.
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DE NUESTRA PROPIA EXPERIENCIA ...........
Bendito sea mi Alcoholismo.
"Nunca subestimes el poder de la Fé, hace cantar a los mudos y bailar a los lisiados;
Si tienes Fe. Tienes el poder de los 7 mares a tu alcance, sin ella no tienes nada.
Sin ella todos somos pecadores y cada lugar es un infierno..."
Jonás en la película. "Salto de fe"
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Soy una de las personas que colaboran en este hermoso proyecto. Podría decir que mi vivencia dentro del alcoholismo inició mucho antes de haber comenzado a beber. Tal vez fue producto de haber vivido dentro de un ambiente de alcoholismo. Tanto por parte de padre como por parte de madre, los antecedentes alcohólicos eran ancestrales. Todavía recuerdo las fiestas jocosas de mi bisabuela, la cual vivió 100 años, cuando el festejo comenzaba desde un par de días antes de su onomástico con la llegada de familiares provenientes de todos los puntos del país e incluso del extranjero. Los preparativos para la barbacoa de res y los días posteriores al del cumpleaños: Toda una semana de parranda colectiva-familiar. Nadie tuvo la culpa de mi alcoholismo, durante mi proceso me fui dando cuenta de que ni siquiera yo era culpable. Trataba con una enfermedad incurable, progresiva y mortal, que además no causaba conciencia. Pero posteriormente me di cuenta de que si era responsable.
Mi primer contacto con el alcohol de manera "formal" y "ceremoniosa" fue entre los 13 y los 14 años. Me puse media docena de borracheras, una cada fin de semana. Mis padres no se daban cuenta de la hora de la madrugada en que llegaba y mucho menos del estado de ebriedad que me hacía volver el estomago en el excusado. Debido a tener un padre alcohólico, preferí no continuar con esta desquiciada carrera hacia las puertas de la muerte y la locura, y me dediqué a hacer ejercicio. Me convertí en un corredor durante la preparatoria, y alcancé algunas metas sencillas pero de gran valor estimativo para mí que había sido un obeso de niño, con la autoestima por los suelos y perseguido por una gran cantidad de apodos.
No obstante ver el paulatino deterioro físico, emocional y familiar producto del alcoholismo de mi padre, reinicié mi propio vía crucis a los 19 años , incrementándose después de los 23 años. No voy a desgastarme aquí comentando que los primeros años fueron "fabulosos". cinco años al menos bebí diariamente, después comenzaron los problemas con mi esposa y ya tenía yo un par de hijos de quienes hacerme responsable. En algún momento de mi carrera alcohólica, la soberbia llenó mis sentidos: llegué a afirmar "he superado a mi padre", "no seré un alcohólico como él", "yo si puedo beber sanamente (sic o mejor dicho ¡hic!). muy caro pagaría mi osadía.
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A los 27 años hice contacto con la cocaína. Entonces comenzó mi caída en picada. Perdí todo control sobre mi consumo alcohólico. Tuve que pasar por accidentes, actos agresivos incluso contra aquellos que decía yo más querer. Una ocasión tuve un palincesto (laguna prolongada) de varias horas en donde rompí los cristales de mi casa a puñetazos, perseguí a mi esposa con un arma blanca y casi me desangro por las heridas sufridas en los nudillos de mis manos. Por un tiempo perdí a mi familia. Entonces comenzó lo que yo llamo "mi carrera contra-alcohólica.
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Probé de todo: juramentos, medicina homeopática, tratamientos costosísimos intravenosos y caí en manos de charlatanes que me prometían una cura para mi enfermedad. Tuve que admitir que mi grado de enfermedad había llegado a un nivel en el que solamente un tratamiento multidisciplinario (médico, psiquiátrico, psicológico y espiritual) era tal vez mi única salvación. Esto es lo que ofrecemos en nuestro centro: Un tratamiento multidisciplinario serio guiado por personas que en nuestra mayoría hemos sufrido los estragos del alcoholismos y la drogadicción en grados extremos.
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Hace pocos días tuve oportunidad de dar testimonio de mi 7o. aniversario sin beber alcohol y sin drogarme. Sé que esto ha sido posible gracias a la ayuda de varios especialistas en la materia. Sé también que esas personas han sido conducto de un poder superior que sólo por hoy y por su gracia me mantienen sobrio pudiendo ayudar a mis hermanos de dolor que han tomado la firme resolución de dejar de sufrir por esta cruel e incomprendida enfermedad. Por demás está decir que mi vida es diametralmente diferente. Hace algún tiempo yo renegaba de mi alcoholismo y de mi drogadicción. Hoy puedo decir sinceramente: "bendito sea mi alcoholismo" pues a través de él comprendo a mis iguales. También digo a veces "bendito sea el alcoholismo de mi padre" que me permite tener la otra óptica: la del familiar angustiado e impotente que no sabe qué hacer con su querido ser enfermo.
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Mi propia experiencia es el ejemplo más claro de que esto funciona. Agradezco hoy a todos los que han participado aunque sea mínimamente con mi recuperación. Dios los bendiga a todos y te ilumine en tu propio camino en la búsqueda de una solución seria y real...
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José A. Enero 2008
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